Tomar una decisión es fácil, lo difícil es… convencer a tu corazón

Toma de decisiones. Qualia Consultores

Los datos más antiguos y documentados que tenemos sobre la psicología provienen de Aristóteles que, en su Tratado del Alma, define a esta como el “ser semoviente”, es decir, el ser que se mueve a sí mismo.

La motivación, como proceso psicológico complejo, es el punto central en el estudio de la conducta humana. Saber por qué nos movemos o qué nos motiva a realizar cualquier acción se convierte, pues, en el objeto principal del estudio sobre el comportamiento humano.

Frases como “querer es poder” o “hace más el que quiere que el que puede” nos resultan familiares y altamente utilizadas por aquellos que quieren apostillar, bajo algún axioma, el ánimo del que tiene que ponerse en marcha o mantenerse en su tesón para conseguir alguna meta o propósito. La motivación se convierte en el objetivo de todas las miradas que, de una manera compleja, intentan modificar opiniones, actitudes o, incluso, creencias.

A la hora de modificar conductas, es decir, que aparezcan aquellas que deseamos y que se mantengan, o que desaparezcan aquellas que no deseamos, nos encontramos con una serie de dificultades atribuidas a la complejidad del ser humano. El aprendizaje a través de incentivos o castigos da buena cuenta para situaciones triviales y cotidianas. Sin embargo, ciertas conductas más complejas donde se requieren análisis más complejos y, por ende, herramientas más complejas, hacen que busquemos palancas más eficientes en la comprensión de los problemas y la puesta en marcha de las soluciones.

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